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Videojuegos, cuando la diversión se sale de control
Con el paso de los años la industria de los videojuegos toma más relevancia y su crecimiento es acelerado. Según Newzoo, proveedor líder mundial de análisis de juegos, esta industria generó más de 180 millones de dólares en el mundo durante el 2021. Asimismo, la pandemia impulsó el uso de este tipo de entretenimiento: del 2019 al 2020, es decir creció económicamente un 20% más.
Sin embargo, pasar mucho tiempo jugando videojuegos puede llegar a ser perjudicial para la salud, tanto así, que en los últimos años se ha conocido de varios casos de niños y jóvenes que han sido declarados con adicción a los videojuegos.
Aislamiento en su habitación, rechazo total a las interacciones sociales, negación a ir al sanitario (bañarse o ir al baño), escaso interés por su entorno, inflexibilidad personal, muy selectivo en sus gustos y con sus actividades restrictivas, son solo algunos de los síntomas que llevaron a la hospitalización de un joven del Municipio de Castellón en España, por adicción a los videojuegos, convirtiéndose en el primer caso clínico en todo el mundo.
Un equipo del Hospital Provincial de Castellón, la Universitat Jaume I y el Hospital General Universitario informó del caso, explicando que el joven estuvo durante dos meses en tratamiento por el abuso de videojuegos y presentar una grave adicción comportamental a Fortnite, famoso entre los jóvenes.
El fenómeno no es nuevo, pero se agudizó durante la pandemia y recobró visibilidad el 1 de enero de este año, cuando la adicción a los videojuegos fue incluida como un problema de salud mental en la nueva clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para la psiquiatra Vanessa Flores Ordóñez, en estos tiempos de pandemia es muy difícil la situación: “decirle a un chico que no salga de casa para evitar contagiarse del virus, los padres trabajando y si a esto se le suma que a veces no tienen tiempo para jugar con sus hijos; claro que el niño o adolescente se quedará metido en su videojuego porque allí puede socializar con sus amigos y pasar horas de diversión”, dijo.
La pérdida de control sobre la frecuencia, intensidad y duración del juego, priorizarlo sobre otros aspectos de la vida cotidiana, cambios en la conducta y problemas en las relaciones interpersonales, son algunos de los signos de alarma a los que deben estar atentos los padres según explicó la psiquiatra.
Agregó que los padres deben estar más pendientes de lo que hacen sus hijos, sobre todo si pasan mucho tiempo en sus habitaciones frente al computador, este es en sí el problema.
“Es necesario que los padres busquen alternativas, es decir que opción le vamos a dar para entretenerse. Lo que siempre recomiendo que abran ese portal de comunicación, siempre de manera respetuosa, con amor y positivismos”, explicó.
Lo que los padres deben saber
Los videojuegos se han convertido en uno de los productos más demandados para menores y adolescentes, quienes conforman la mayor parte de los consumidores del llamado ocio digital.
Hoy día, es muy normal escuchar la intranquilidad de muchos padres por las tantas horas que pasan sus hijos en un mundo virtual, y la posibilidad de un comportamiento antisocial, o incluso violento. Pero, ¿estas preocupaciones son del todo válidas?
La situación es bastante preocupante para muchos padres, tanto así que un considerable grupo ha “satanizado” a los videojuegos, sin embargo, diversos estudios han demostrado todo lo contrario.
Según investigaciones, el empleo de diversos videojuegos puede resultar muy gratificante y potenciador de habilidades y conocimientos.
Según el Californiano Institute for The Future (IFTF), las partidas de videojuegos con varios jugadores, con un objetivo común, refuerza la capacidad para resolver problemas de forma colaborativa. No obstante, un mal uso, un uso abusivo o el consumo de productos no adecuados a la edad del jugador, pueden dar lugar a consecuencias negativas para el menor.
Si hay una persona, en Panamá, que conoce del tema es Salomón Cohen Schatzky, creador del centro de Esports más grande de Panamá y Centroamérica, que tiene como objetivo posicionar al país como el “hub del gaming” de Latinoamérica.
De acuerdo al criterio de este joven, lo primero por hacer es un cambio cultural y mental en los padres de familia. “Considero que está mal dicho que un niño o adolescente es adicto a los videojuegos, porque juega todo el día.
Al ser humano le gusta socializar y si los padres no les permiten a sus hijos estar en casa de su amiguito todo el día, porque uno tiene un tiempo límite para todo, así como no se puede estar todo el día en el parque o todo el día jugando fútbol, entonces dónde sí puedo estar a toda hora con sus amigos es a través de los videojuegos. Es una manera divertida, lúdica porque aprendes de todo, es competitivo, te enseña como jugar en equipo, es decir lo que antes se daba en el parque ahora se trasladó a este medio”, expresó Cohen.
Al cuestionar a Cohen si los videojuegos pueden ser adictivos, su respuesta fue: “considero que se pueden volver un problema cuando el niño deja de hacer sus responsabilidades como ir al colegio, estudiar, hacer las tareas. Pero, eso no es culpa de los niños, sino de los padres, no se puede pretender que un niño se autorregule en todo, están en proceso de formación”, aclaró.
En el 2019 un grupo de doctores e investigadores de la Universidad China de Ciencia y Tecnología Electrónica en compañía de miembros de la Universidad Macquarie de Australia, publicaron una investigación en la revista Nature, en esta afirmaron que el uso continuo y responsable de videojuegos sería capaz de incrementar la masa gris en el cerebro, lo cual nos ayuda a realizar procesos complejos a una mayor velocidad y eficacia.
Dentro del estudio se explicó que los antes mencionados beneficios también serían alcanzados mediante el deporte tradicional y actividades artísticas, por lo que los científicos recomiendan un entrenamiento de alto rendimiento en videojuegos de una manera controlada y monitoreada.
Cohen confiesa que desde que nació tuvo videojuegos, ahora es fundador de tres empresas que tienen que ver con el tema, “siempre fui buen estudiante, siempre hice todos mis deberes, deportes, tareas de la escuela y todo lo demás porque mis padres me ponían límites. Los niños son niños, es responsabilidad de los padres asegurarse de que los niños cumplan con sus responsabilidades y que no estén con los videojuegos todo el día”, dijo.